Ponte Vecchio

El símbolo de Florencia

La imagen más famosa de Florencia, su postal por excelencia, está protagonizada por el Ponte Vecchio (Puente Viejo). No es habitual que un puente sea el símbolo de una ciudad tan turística y con una historia tan rica. Para ello, el puente debe ser muy especial y, el Ponte Vecchio, sin duda lo es.

Ponte Vecchio: rico en años y en vivencias

Para empezar es uno de los pocos puentes habitados del mundo. Edificios con viviendas y negocios lo recorren por completo. Todo sin ningún orden aparente pero que, curiosamente, en conjunto dan un resultado de enorme belleza. Además se trata de uno de los puentes de piedra más antiguos de Europa, construido en 1345.

Pero su historia viene de más atrás, mucho más. Pues los romanos fueron los primeros en levantarlo en madera sobre pilones de piedra, y así siguió durante muchos siglos. Sin embargo, con las crecidas del río Arno, acababa siempre derruido y los florentinos decidieron entonces remoderlarlo por completo para reforzarlo. Con este objetivo, en el diseño se incluyeron tres grandes arcos para que el río tuviese un espacio de paso mayor. Toda una innovación para la época.

El Ponte Vecchio de Florencia

A partir de ese momento el ponte no paró de agrandar su historia e importancia. Acumulando anécdotas que llegan hasta Hitler y la segunda guerra mundial. Y es que durante el ataque de los alemanes a Florencia, el Ponte Vecchio fue el único de la ciudad que no fue destruido. Quizás Hitler se enamoró de la visión de Florencia con el río y el viejo puente. O, tal vez, un anciano orfebre de nombre Burgassi, consiguió cortar las mechas que ya estaban listas para destruirlo.

Los Medici y el Ponte Vecchio

En sus inicios, el Ponte Vecchio albergaba los negocios de carnicería de la ahora capital de la Toscana. Fue una medida adoptada con el objetivo de evitar al resto de la ciudad los fuertes olores. De esa manera, además, los carniceros podrían tirar sus desechos directamente al río.

Sin embargo, unos siglos más tarde llegaría alguien a quien también allí molestaría el olor. En efecto, en el siglo XVI los Medici, que gobernaban Florencia, se mudaron al Palacio Pitti, muy cerca del puente.  Fue en el 1593 cuando Fernando I, máxima autoridad en la Florencia de la época, mandó echar a los carniceros del puente porque su olor le molestaba. En su lugar, trasladó al puente a los joyeros y orfebres.

Un cambio considerable que ha llegado hasta nuestro días. Paseando por el puente nos encontramos con numerosas joyerías, muchas de ellas realmente antiguas que llevan allí desde hace muchas generaciones. Debido a este cambio de residencia de los Medici, surgió otro de los grandes atractivos del Ponte Vecchio. Una de sus mayores curiosidades que, como vemos, no son pocas.

Corredor Vasariano

La célebre familia tenía en el Palazzo Vecchio su antigua residencia. Éste había sido además la sede de su gobierno y los asuntos políticos se seguirían llevando desde allí. Por ello, los Medici debían ahora moverse desde el Palacio Pitti, su nueva casa, hasta el Palazzo Vecchio para gestionar las cuestiones del ducado. Este desplazamiento implicaba cruzar el Ponte Vecchio.

En 1565 Cosimo I, un duque predecesor de Fernando I, mandó construir un corredor sobre el puente que uniese ambos palacios. En sólo 5 meses, el arquitecto Vasari completó el encargo dando lugar al Corredor Vasariano. El duque evitaba así pisar la calle y, con ello, posibles atentados contra su vida. Seguramente, años más tarde, Fernando I tomó la decisión de expulsar a los carniceros del puente precisamente por el fuerte olor que soportaba al pasar sobre ellos por este corredor.

El recorrido pasa además por la iglesia de Santa Felicita, punto donde el corredor tiene un balcón que utilizaban los Medici para asistir a misa sin mezclarse con el pueblo. Una parte del tramo forma parte de la Galería Uffizi, donde se exhibe una importante colección de obras de arte.

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El Ponte Vecchio de noche

Este atractivo dentro del proprio puente nos lleva a otro: la torre Mannelli. Antiguamente, el Ponte Vecchio contaba con cuatro torres defensivas y ésta es la única que ha llegado a la actualidad. La torre entorpecía el diseño de Vasari para su corredor. De ahí que el arquitecto pidiese permiso a la familia Mannelli para modificarla con el objetivo de construir su pasadizo. Éstos se negaron y el arquitecto tuvo que rodearla, un detalle que se puede apreciar desde el exterior del ponte.                                   

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